Todas las claves para la reestructuración financiera de una empresa

Existen muchos métodos y ratios para analizar la solvencia y situación de una empresa, de igual manera que hay muchas formas de clasificarlas (por sector, tamaño, situación económica, etc.). Personalmente, la que más me gusta y la que empleo con mayor frecuencia es la que las clasifica entre empresas que generan o pueden generar caja y las que no.

Básicamente te enfrentarás al proceso de reestructuración financiera de una empresa cuando su previsión de generación de flujos de caja no sea suficiente para cubrir sus obligaciones de pago.

Suena sencillo y en realidad lo es, dado que para determinar si nuestra empresa se encuentra o no en esta situación deberíamos disponer de un Plan de Negocio y proceder a actualizarlo cuando se producen acontecimientos que modifican sus hipótesis iniciales.

Por otro lado, de nada sirve hacer un diagnóstico acertado de nuestra empresa si luego no estamos dispuestos a reconocerlo y, por desgracia, estas situaciones se producen con más frecuencia de la necesaria.

¿Cómo gestionar y anticipar decisiones en un escenario de máxima incertidumbre como el actual?

La clave para anticipar decisiones en un escenario de incertidumbre es vigilar de manera constante y casi obsesiva la caja de la sociedad. Las empresas pueden sobrevivir un tiempo con desequilibrios patrimoniales, pero no sin caja. Para ello es necesario establecer una previsión de tesorería mensual simulando los distintos escenarios que las circunstancias nos permitan anticipar.

Si uno de estos escenarios supone que la compañía no puede hacer frente a sus compromisos de pago, significa que es hora de empezar a prepararse para llevar a cabo el posible proceso de reestructuración financiera de una empresa. La anticipación en estos casos es clave para abordar el proceso con tiempo, no lo olvide nunca.

¿Qué supone un proceso de reestructuración financiera? Principalmente, el diseño e implantación de un plan de actuación que permita: por un lado, aumentar la generación de caja de la empresa y, por otro, acompasar dicha generación de caja con el calendario de pagos de la carga financiera y no financiera de la sociedad.

¿Cómo se lleva a cabo el proceso de negociación en la reestructuración financiera de una empresa?

Para aumentar el grado de éxito de un proceso de negociación de este tipo es necesario:

  1. Primero, elaborar un Plan de Negocio donde se muestren las estimaciones de generación de caja de la compañía. En la situación actual, además, hay que realizarlo bajo distintos escenarios asignándoles diferentes grados de probabilidad. Entiendo que, dado el estado del arte, esto pueda sonar a ciencia ficción; pero hay que realizar un esfuerzo en este sentido; ya que es la única manera de disponer de cierta trazabilidad de la empresa a futuro.
  2. Una vez determinados los flujos de caja previstos hay que establecer un calendario de pagos acorde a los mismos.
  3. Por último, hay que mantener reuniones con las entidades financieras y con el resto de acreedores para explicar y negociar dicho calendario de pagos.

Las consecuencias de un proceso de reestructuración financiera varían en función de la situación de la sociedad y las medidas pueden abarcar desde la renegociación del calendario de pagos a la aplicación de quitas sobre el volumen de deuda financiera actual.

La presentación de un plan de actuación y de negocio realizado de forma rigurosa y testada por un tercero aumentan exponencialmente las posibilidades de éxito. Es más, de no hacerlo así, el fracaso está prácticamente asegurado.

Cómo abordar un proceso de reestructuración financiera

infografia del proceso de reestructuración de una empresa

Por último, me gustaría compartir mi experiencia en cuanto a la forma de abordar el proceso de reestructuración financiera de una empresa que se basa en siete puntos que considero fundamentales:

  • Con el reconocimiento por todas las partes de la situación.

Solo cuando todas las partes implicadas son conscientes del problema se puede negociar una solución. Como ya hemos comentado, la dilación en la toma de decisiones puede desembocar en una situación de no retorno para la empresa.

  • Situando muy bien el punto de partida y el entendimiento del problema.

Un entendimiento claro, por parte de los acreedores, de dónde venimos y cómo se ha llegado a generar el problema es clave para evitar suspicacias y buscar soluciones.

  • Con transparencia y profesionalidad.

En una situación de crisis nadie gana si no se resuelve. Actuar con claridad, planteando un Plan de Negocio riguroso que proponga soluciones realistas y bien sustentadas es la clave para alcanzar un acuerdo. 

  • Con una visión objetiva e independiente.

Es normal que en un proceso de negociación cada una de las partes implicadas adopte posiciones que intenten minimizar el impacto derivado de la transacción. La existencia de un tercero independiente que actúe con objetividad y profesionalidad es fundamental para acercar posiciones y solventar las situaciones de conflicto que se puedan producir.

  • Con eficiencia.

En momentos de crisis coinciden la premura por encontrar una solución con la carga de trabajo que tanto los directivos de las empresas como los equipos de riesgos de los bancos tienen que afrontar. El apoyo en el diseño del Plan de Negocio y en el proceso de negociación por parte de un tercero independiente y experto son fundamentales para abordar el proyecto con más garantías de éxito.

  • Buscando la mejor solución para todas las partes.

La experiencia demuestra que en tiempos de crisis la mejor solución es la menos mala. Es necesario encontrar estructuras que minimicen el impacto de la reestructuración financiera de una empresa para todos los implicados.

  • La importancia de contar con una metodología y experiencia contrastadas.

A nivel personal, cuando estamos enfermos no dudamos en ponernos en manos de especialistas que reúnan la experiencia y formación necesarias para realizar un diagnóstico de nuestra situación y abordar el posterior proceso de recuperación.

Salvando las distancias, cuando nuestras empresas sufren “el mal de la falta de liquidez” deberíamos acudir, de igual manera, a un especialista en la materia.

Santiago Santos Radigales

Director del Área de Corporate Finance

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